Preboda Patri e Iván

En este caso se juntó la preboda con una bonita sesión en pareja.

Patri e Iván son de esas parejas que cuando las conoces tienen algo que decir, pero esas cosas que se dicen sin palabras, no sé si me explico… Sus ojos se hablan sólo con mirarse y ves que detrás de ellos hay una gran historia. Y os aseguro que la hay, de las que necesitas palomitas y manta para escuchar.

Una parte de su historia, tienen nombre y apellidos. Aarón y Adrián. Los peques de la casa, que tienen mucho que contar y por supuesto mucho que aportar en la boda de sus papis. Hay que reconocer que tener niños cerca siempre implica tener fotografías de esas que nos gustan a los fotógrafos de boda.

En este caso decidimos hacer la sesión en el parque de Juan Carlos I, una preboda natural, donde pasear, reir y pasarlo bien era lo que pretendíamos. Y lo logramos. Nos falto alquilar un cuatriciclo.

Lo importante, pasamos una muy buena tarde con los cuatros, con una fotografía por aquí y otra por allá. Tuvimos momentos en familia y también momentos de pareja (santo abuelo Kike). Y para eso era la preboda en sí, para conocernos delante y detrás de las cámaras y sobretodo para que el pequeño Adrián no extrañara el día de la boda.

Sesión de Preboda en familia

Como siempre os decimos el día de la preboda tenemos que buscar o dar importancia a aspectos de vuestra vida, y está claro que si tienes familia, es algo que no puede faltar. Los niños aportan un toque distinto a estos momentos, dando la naturalidad que solo ellos tienen, las risas y los momentos inesperados. Al final puedes aprovechar la preboda para tener una bonita sesión de familia, y tener una fotos bonitas que mostrar en tu casa. O en el caso de Patri e Iván que usaron en su boda.

Así que os dejamos con los cuatro protagonistas de esta historia. A cual más guapos!!!!

¿Y vosotros qué pensáis, preboda con o sin hijos?

En este caso decidimos hacer la preboda en el Campo de las Naciones, una preboda natural, donde pasear, reir y pasarlo bien era lo que pretendíamos. Y lo logramos. Nos falto alquilar un cuatriciclo.

Lo important: pasamos una muy buena tarde con los cuatros, con una fotografía por aquí y otra por allá. Tuvimos momentos en familia y también momentos de pareja (santo abuelo Kike). Y para eso era la preboda en sí, para conocernos delante y detrás de las cámaras y sobretodo para que el pequeño Adrián no extrañara el día de la boda.

Y aquí está el resultado…

¿Y vosotros que pensáis, preboda con o sin hijos?

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